sábado, 25 de septiembre de 2010

La Percepción Artística

Durante la segunda década del siglo XX los llamados Formalistas Rusos (un grupo de teóricos literarios) se concentran sobre los problemas concretos planteados por el análisis de la obra de arte. Encuentran que la diferencia en arte no se expresa en los elementos que constituyen la obra sino en la utilización que se hace de ellos. En 1914 en el folleto “La resurrección de la palabra” Shklovski postula como rasgo distintivo de la percepción estética el principio de la sensación de la forma.

No sentimos lo habitual, no lo vemos, lo reconocemos. No vimos las paredes de nuestras habitaciones; nos es difícil ver los errores de una prueba de imprenta sobre todo cuando está escrita en una lengua muy conocida, porque no podemos obligarnos a ver, a leer, a no reconocer la palabra habitual. Si deseamos definir la percepción poética e incluso artística, se impone inevitablemente lo siguiente: la percepción artística es aquella en la que sentimos la forma (tal vez no sólo la forma, pero por lo menos la forma).

LA FORMA PERCEPTIBLE:

Boris Eichenbaum (“La Teoría del Método Formal” 1925) prosigue con la definición de la noción de forma de Shklovski. La sensación de la forma surge como resultado de ciertos procedimientos artísticos destinados a hacérnosla sentir. El arte logra que percibamos, que sintamos la forma, mediante el artificio. La forma del arte literario es la lengua. Existe una lengua poética en el arte literario diferente de una lengua prosaica o cotidiana, porque la lengua poética se construye con una función diferente. De esta manera la forma (la lengua), obtiene un nuevo sentido: no es ya una envoltura sino una integridad dinámica y concreta que tiene un contenido en sí misma, fuera de toda correlación.
El siguiente poema de Nancy Sullivan nos ofrece una mirada sobre la forma de la poesía:

CONTAR

Hablar claro.
Que la palabra sea
no maravillosa sino simples
sustantivos, simples verbos
que son ellos mismos
el poema, no su armazón.
La forma de la poesía:
la forma de las palabras, las palabras
son sus propias formas,
la forma de muchas palabras juntas.
Muy bien.
La poesía es la sopa
no la lata o la olla
a su alrededor.
Contar, contar claro
como la carne.
Hoy las palabras están bien.
Están justo aquí.
Descubro lo que quiero decir
para decirme la verdad.

EL AUTOMATISMO PERCEPTIVO:

El arte es interpretado como un medio de destruir el automatismo perceptivo; la imagen no trata de facilitarnos la comprensión de su sentido, sino de crear una percepción particular del objeto, la creación de su visión y no de su reconocimiento.
Este poema del escritor chileno Vicente Huidobro refleja el tema:

ARTE POÉTICA

Que el verso sea como una llave que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos, creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el cielo de los versos.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza;
el vigor verdadero
reside en la cabeza.
¿Por qué cantáis la rosa, oh, poetas?
¡Hacedla florecer en el poema!

Sólo para vosotros
viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.

El automatismo perceptivo pasa por una memoria del objeto. Reconozco el peine todas las mañanas desde su función de peine aunque el antiguo cepillo verde se haya roto y lo esté reemplazando por este otro que tengo en la mano. Me reconozco frente al espejo por la similitud de la imagen de hoy con la de ayer. Nombro “yo” a aquella imagen que me devuelve el reflejo aunque quizás nada quede en ella de la adolescente retraída.

Les propongo una reflexión: ¿Cómo escapa el autorretrato del automatismo perceptivo?
Espero sus propuestas la próxima clase. Trabajaremos sobre el tema.

Ahora los dejo en compañía de un poema de Jorge Luis Borges. Es interesante el manejo de la forma (ritmo, verso, espacio, tiempo) que hay en él.

Saludos,
Carol Yordanoff

ARTE POÉTICA

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día, o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de sus años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

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